Juan Pablo II

Con motivo, este fin de semana, de la Beatificación de Juan Pablo II, no puedo dejar de escribir unas líneas para expresar mi profunda admiración por la persona de Karol Wojtyla, así como por el impresionante testimonio de vida que nos dio a todos los que tuvimos la oportunidad de compartir nuestros tiempos con los suyos.

Tuve además la enorme fortuna de conocerlo personalmente.

La primera vez que lo ví fue desde la multitud en su primera visita a España, el 1 de Noviembre de 1982, en Alba de Tormes y recuerdo el día aquel como si fuera ayer. Por lo arrollador de su personalidad y… por el frío que pasamos mientras esperamos que llegara el Papa junto al río Tormes y entre la bruma!. Era realmente impresionante la ilusión, la alegría y el ánimo de hacer algo por los demás que transmitía con su ejemplo y sus palabras.

Más adelante tuve la oportunidad de saludarlo personalmente en una ocasión en Roma, en la Sacristía de San Pedro, mientras estudiaba allí. La última vez que le ví y tuve oportunidad de saludarle fué en sus Apartamentos Privados, en la Ciudad del Vaticano, donde tuve la enorme fortuna de poder acudir y recibir su Bendición junto con mi esposa, pocos días después de terminar nuestro Viaje de Novios. Cada vez que me encontré con el me transmitió siempre lo mismo: paz, fortaleza, alegría y determinación.

Creo que pocos hombres en nuestra historia contemporánea mundial han calado, transmitido y movido tantas voluntades, almas y corazones. Fue un líder humano cercano, de carne y hueso con el que era fácil además llegar a identificarse. Transmitía de una manera ejemplar y con una enorme sencillez la importancia de vivir en nuestro mundo, en el día a día, sin dejar de pensar en el más allá.

Abrió las puertas de la Iglesia Católica como nunca antes otros lo habían hecho a todos los hermanos en la fe de Cristo y a todos los hermanos de otras religiones y otras creencias. A todos tendió una mano, sin dejar de ser fiel a las enseñanzas y a la doctrina de la Iglesia.

Como todos en este mundo, tiene y tendrá críticos. No me cabe la menor duda. Pero pocos hombres con una ideas, una vida y una predicación tan clara han sido capaces de acercarse, gozar de la amistad y del respeto de personas tan alejadas de sus ideales y predicación.

Fue un gran hombre de Dios que a mí y estoy seguro que a muchos otros, nos ayudó a acercarnos y conocer más a Dios.

¡Muchas gracias Juan Pablo! ¡Ruega por nosotros!!

2 Comments
  1. 30 abril, 2011
  2. 2 mayo, 2011

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